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Jugar juntos

Jugar con tu hijo no tiene que convertirse en toda una clase.

¿Podemos quitarnos un poco de presión? No hace falta comentar cada movimiento ni convertir las canicas en una clase de ciencias. Sentarte al lado y mostrar interés ya es un buen comienzo.

La actividad de circuitos de canicas de Kiddo.city, donde los niños pueden construir y probar una pista.

Un juego, no un proyecto para toda la tarde

¿Dibujo o puzle? Que elija. Si todo el mapa resulta demasiado, ofrece dos opciones. Vais a empezar a jugar, no a diseñar un temario.

Acordad el final antes: un dibujo, una pista probada o una hora que encaje. Terminar importa menos que comer, dormir o respetar que ya haya tenido suficiente.

Pregunta menos. Escucha de verdad.

'¿Qué crees que pasa si movemos eso?' vale. Un interrogatorio sobre objetivos educativos, no tanto. Dale tiempo, y 'no sé' también es una respuesta.

Puedes mirar en silencio. No hace falta corregir cada curva ni coger el mando enseguida. Ayuda si te lo pide o si deja de ser divertido. Parar también vale.

Quizá el juego siga sin pantalla

La pista puede convertirse en una rampa de cartón con una pelota adecuada a su edad. El dibujo puede seguir con lápices. O todos preferís merendar. Son ideas, no deberes.

Usa materiales adecuados y supervisa. Las canicas pequeñas y las piezas sueltas pueden causar atragantamiento en niños pequeños. No hace falta copiar exactamente el juego.

Una risa cuenta. Dejarlo también.

'Cambiaste la curva y probaste otra vez', o simplemente '¿te gustó?'. Sin notas ni comparaciones con el hijo del vecino.

Quizá acabéis el puzle. Quizá os riáis de una pista que no funciona y salgáis. Kiddo.city puede ofrecer una actividad, no definir cómo tiene que ser vuestro rato juntos.

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